La imagen es: Un lindo nene, sentadito en el asiento trasero, después de estar callado un largo rato, mirando por la ventana con la mirada al horizonte, con cara de preocupado cual adulto recién embargado dice: – ¡Pa! ¿Por qué pasaste en rojo?, ¡La seño dice que está mal! – Es preferible aprenderse y explicarle un teorema de física termonuclear antes que afrontar esa pregunta.
Siendo adultos conductores… ¿Tenemos en claro el significado de las luces del semáforo?
En Nuestro querido país, desde el año 1994 la Ley Nacional de Tránsito, N° 24.449, establece la necesidad y la importancia de incluir la educación vial en todos los niveles de enseñanza para cumplir con el objetivo de reducir la tasa de siniestralidad. (Art 9, inciso a).
Cumplir se cumple, lo que quizás se cuestiona es la importancia del tema en comparación a las horas destinadas para su tratado. Lo que no se puede discutir es que los niños, desde temprana edad, conocen al semáforo y su función en la vía pública, un poco ayudado por lo lindo de sus colores.
La ley 24.449 dice en su Art. 44: Con luz verde al frente, avanzar. Con luz roja, detenerse antes de la línea marcada a tal efecto o de la senda peatonal, evitando luego cualquier movimiento. Con luz amarilla, detenerse si se estima que no se alcanzará a trasponer la encrucijada antes de la roja. Esto
significa que no es: Con luz roja, parar; amarilla precaución; y verde avanzar.
Es un poco más complejo el tema, vamos de a uno:
La luz verde encendida me habilita a avanzar, salvo que no tenga espacio al otro lado del cruce, quiere decir que no puedo quedarme en medio de la intersección detenido obstaculizando el paso de los vehículos que luego quieran cruzar. Esto se da en zonas de gran congestión de tránsito y su
incumplimiento es plausible de infracción.
Con luz roja estoy obligado a detenerme. Pero hay un detalle: no puedo invadir con mi vehículo (ni moto, ni auto) a la senda peatonal. Pero la invasión es tal también cuando el frente de mi carrocería sobrepasa
el límite de la senda peatonal (con línea de detención incluida) aunque mis ruedas delanteras no la estén tocando. La línea de detención de las sendas peatonales son aquellas que limitan la llegada de los rodados para que estos no se acerquen a los peatones a distancias riesgosas.
Y con luz amarilla debo detenerme, salvo que mi cálculo estime que pueda cruzar COMPLETAMENTE la esquina antes de que la luz del semáforo cambie a rojo. Completamente quiere decir con todo mi rodado traspasado el cruce de calles. La respuesta a la luz amarilla es siempre detenerse. Puede pasar, si, que cuando se enciende la misma, estamos muy próximos al cruce y aplicar allí los frenos va a provocar que quedemos sobre la intersección. También puede pasar que cuando el amarillo se nos
presenta, aceleremos aún más para que no cambie a rojo antes de completar el cruce; esto último no es infracción siempre y cuando no sobrepasemos el límite de velocidad.
Un buen conductor que se precie de tal, debería conocer la “letra chica” del buen amigo: Semáforo.
Federico González
Licenciado en Accidentología y Prevención Vial
investigacionaccidentologica@isprevi.org